{"id":49482,"date":"2026-09-02T13:58:41","date_gmt":"2026-09-02T11:58:41","guid":{"rendered":"https:\/\/www.idisantiago.es\/?p=49482"},"modified":"2026-09-02T14:24:22","modified_gmt":"2026-09-02T12:24:22","slug":"el-exceso-de-fructosa-puede-debilitar-las-defensas-naturales-de-las-arterias-frente-a-la-calcificacion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.idisantiago.es\/en\/el-exceso-de-fructosa-puede-debilitar-las-defensas-naturales-de-las-arterias-frente-a-la-calcificacion\/","title":{"rendered":"El exceso de fructosa puede debilitar las defensas naturales de las arterias frente a la calcificaci\u00f3n"},"content":{"rendered":"<blockquote><p><strong>Una investigaci\u00f3n del IDIS identifica c\u00f3mo una exposici\u00f3n prolongada a la fructosa altera la producci\u00f3n de energ\u00eda en el h\u00edgado y favorece un entorno vascular m\u00e1s propenso a acumular calcio.<\/strong><\/p><\/blockquote>\n<p><strong>Santiago de Compostela, 2<\/strong><strong> de septiembre <\/strong><strong>de 2026.-<\/strong> Las arterias cuentan con mecanismos naturales que evitan que el calcio se deposite en sus paredes. Una investigaci\u00f3n publicada en la revista cient\u00edfica <em>Molecular Medicine<\/em> se\u00f1ala que el consumo elevado y continuado de fructosa puede alterar esas defensas. El estudio ha sido realizado en el grupo Homeostasis Metab\u00f3lica y Calcificaci\u00f3n Vascular del IDIS y del CiMUS, dirigido por el investigador principal Dr. Ricardo Villa Bellosta.<\/p>\n<p>El proceso comienza en el h\u00edgado, uno de los principales \u00f3rganos encargados de metabolizar la fructosa. Cuando recibe cantidades elevadas de forma prolongada, sus mitocondrias (las estructuras que producen la energ\u00eda que necesitan las c\u00e9lulas) empiezan a funcionar peor. Como consecuencia, disminuye la producci\u00f3n de ATP, una mol\u00e9cula que suele describirse como la moneda energ\u00e9tica del organismo.<\/p>\n<p>Pero el ATP no solo aporta energ\u00eda. Tambi\u00e9n permite fabricar pirofosfato, una sustancia que circula por la sangre y ayuda a impedir que el calcio y el fosfato formen cristales dentro de los vasos sangu\u00edneos. El estudio muestra que una exposici\u00f3n prolongada a fructosa reduce tanto el ATP como el pirofosfato disponibles.\u00a0 Los investigadores Ricardo Villa y Alicia Flores comprobaron que el tejido vascular se calcificaba con m\u00e1s facilidad en el laboratorio.<\/p>\n<p><strong>Peligro en las bebidas azucaradas y ultraprocesados<\/strong><\/p>\n<p>El trabajo no ha demostrado que comer fruta provoque calcificaci\u00f3n arterial. La fruta entera contiene fibra, agua, vitaminas y una estructura que ralentiza la absorci\u00f3n del az\u00facar. La exposici\u00f3n estudiada se aproxima m\u00e1s a una ingesta elevada y frecuente de fructosa libre, como la que puede producirse con bebidas azucaradas y determinados productos ultraprocesados.<\/p>\n<p>Hasta ahora, los efectos cardiovasculares asociados al exceso de fructosa se relacionaban principalmente con la resistencia a la insulina, la inflamaci\u00f3n, el \u00e1cido \u00farico y el estr\u00e9s oxidativo. Los nuevos resultados a\u00f1aden otra pieza: la p\u00e9rdida de sustancias que protegen directamente las arterias frente a la acumulaci\u00f3n de minerales.<\/p>\n<p>El estudio ha contado con financiaci\u00f3n de diferentes organismos e instituciones, entre ellos la Agencia Estatal de Investigaci\u00f3n, la Xunta de Galicia y la Sociedad Espa\u00f1ola de Nefrolog\u00eda.<\/p>\n<p>Link al art\u00edculo completo: <a href=\"https:\/\/link.springer.com\/article\/10.1186\/s10020-026-01597-z\">https:\/\/link.springer.com\/article\/10.1186\/s10020-026-01597-z<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Una investigaci\u00f3n del IDIS identifica c\u00f3mo una exposici\u00f3n prolongada a la fructosa altera la producci\u00f3n de energ\u00eda en el h\u00edgado y favorece un entorno vascular m\u00e1s propenso a acumular calcio.<\/p>\n","protected":false},"author":6,"featured_media":49486,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_et_pb_use_builder":"","_et_pb_old_content":"","_et_gb_content_width":"","inline_featured_image":false,"footnotes":""},"categories":[1,332],"tags":[],"class_list":["post-49482","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-noticias","category-carrusel-de-portada"],"publishpress_future_workflow_manual_trigger":{"enabledWorkflows":[]},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.idisantiago.es\/en\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/49482","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.idisantiago.es\/en\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.idisantiago.es\/en\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.idisantiago.es\/en\/wp-json\/wp\/v2\/users\/6"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.idisantiago.es\/en\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=49482"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.idisantiago.es\/en\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/49482\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":49484,"href":"https:\/\/www.idisantiago.es\/en\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/49482\/revisions\/49484"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.idisantiago.es\/en\/wp-json\/wp\/v2\/media\/49486"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.idisantiago.es\/en\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=49482"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.idisantiago.es\/en\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=49482"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.idisantiago.es\/en\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=49482"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}