Cinco años de Sensogenoma: la música deja huellas medibles en nuestros genes y proteínas

10 septiembre 2026

Desde su nacimiento, Sensogenoma presenta nuevas evidencias reproducibles de respuesta molecular a la música en personas con trastorno del espectro autista (TEA) y en el proteoma de las lágrimas

El proyecto, desarrollado por los grupos GenPoB y GenVip del IDIS y de la USC, ha reunido a más de 5.000 participantes, más de 1.500 donantes, y más de 20.000 muestras biológicas

El 25 de septiembre, Sensogenoma26 celebrará el quinto aniversario convirtiendo de nuevo el Auditorio de Galicia en un gran laboratorio ciudadano

Santiago de Compostela, 10 de septiembre de 2026.- Sensogenoma presentó hoy los resultados obtenidos desde que en septiembre de 2022 comenzó a estudiar de forma sistemática la respuesta biológica humana ante los estímulos musicales. El proyecto fue concebido y se desarrolla íntegramente por los grupos de investigación del IDIS GenPoB, liderado por el catedrático de la USC Dr. Antonio Salas Ellacuriaga, y GenVip liderado por el catedrático de la USC y jefe del servicio de pediatría del CHUS Dr. Federico Martinón-Torres, con la coordinación de la Dra. Laura Navarro Ramón.

“Una de las grandes fortalezas de Sensogenoma ha sido crecer desde una pregunta científica inicial hasta convertirse en un proyecto multidisciplinar, abierto a la sociedad y capaz de generar nuevas preguntas. Hemos construido una comunidad en la que investigadores, profesionales sanitarios, asociaciones de pacientes, estudiantes y ciudadanos forman parte del proyecto”, explica Laura Navarro.

“Cuando comenzamos Sensogenoma, partíamos prácticamente de cero. Fue un salto al vacío. No había un marco establecido para estudiar de manera sistemática cómo un estímulo musical podía modificar nuestra respuesta biológica. Tuvimos que crear incluso el concepto de sensogenoma y desarrollar métodos para formular y responder preguntas que antes ni siquiera estaban planteadas”, indica Antonio Salas, investigador principal del proyecto.Con el paso de los años, aquella apuesta se ha convertido en una plataforma multidisciplinar que estudia la respuesta a la música en distintos niveles biológicos: expresión génica, proteómica, microbiota y otras señales fisiológicas, a partir de muestras de sangre, saliva y lágrimas. A estas líneas se suman proyectos de genómica evolutiva orientados a comprender las raíces ancestrales de la capacidad humana para procesar estímulos musicales. “Ya no solo nos preguntamos si la música produce una respuesta biológica, sino qué mecanismos están implicados, cuánto dura esa respuesta, cómo varía entre personas y si podemos utilizarla para comprender mejor los procesos relacionados con la salud”, señala Federico Martinón.

De escuchar música a medir su huella molecular: nuevas evidencias en autismo

El quinto aniversario llega acompañado de nuevos resultados que permiten pasar de una pregunta general (si la música produce efectos biológicos) a otra mucho más precisa: qué cambios moleculares pueden detectarse después de escucharla. Las investigaciones más recientes abarcan desde la evidencia clínica disponible sobre intervenciones musicales en el TEA hasta la identificación de cambios reproducibles en la expresión de genes de células de la mucosa oral.

Uno de los trabajos es una revisión sistemática y metaanálisis sobre música y TEA. En conjunto, los estudios analizados sugieren efectos favorables de las intervenciones musicales en diferentes dominios, entre ellos la interacción social, determinados componentes de la comunicación verbal, el comportamiento y la calidad de vida. Los autores señalan el potencial de la música como intervención no invasiva y atractiva, pero subrayan también la heterogeneidad de la evidencia y la necesidad de estandarizar mejor las intervenciones y las medidas utilizadas para evaluar sus efectos.

Otro estudio da un paso más y analiza directamente la respuesta molecular a la música en personas con TEA. Mediante un sencillo frotis bucal y un panel dirigido de expresión génica, el equipo identificó 33 genes candidatos en una cohorte inicial. Veinte reprodujeron su señal en una cohorte independiente y 13 mantuvieron significación estadística. Entre los procesos implicados aparecen la inmunidad innata y las vías inflamatorias. Además, el estudio identifica una firma molecular de dos genes capaz de diferenciar las muestras obtenidas antes y después de la exposición musical en personas con TEA. La respuesta puede detectarse ya tras 25 minutos de exposición, con un patrón intermedio entre la situación basal y la observada al finalizar la estimulación. “Una experiencia tan cotidiana como escuchar música puede dejar una huella molecular medible tan solo transcurridos 25 minutos desde el comienzo del estímulo. Poder reproducir esa respuesta en cohortes independientes y observar además su dinámica temporal nos acerca a la posibilidad de utilizar estas señales para monitorizar biológicamente determinadas intervenciones musicales”, explica Antonio Salas.

Estos resultados abren una vía de investigación hacia futuros biomarcadores mínimamente invasivos que permitan monitorizar la respuesta biológica a intervenciones musicales en trastornos del neurodesarrollo.

Más allá del ser humano: qué puede aportar la investigación experimental

Otra línea del proyecto revisa sistemáticamente la evidencia sobre los efectos de la exposición musical en modelos murinos. Su objetivo no es extrapolar directamente los resultados animales a las personas, sino analizar de forma crítica qué se ha observado y qué mecanismos merecen ser investigados. La revisión examinó 276 publicaciones y seleccionó 65 estudios realizados entre 2000 y 2025. En conjunto, describen asociaciones entre la exposición musical y variables relacionadas con aprendizaje, ansiedad, sociabilidad, neuroplasticidad, conectividad sináptica y determinados parámetros fisiológicos.

Para Sensogenoma, este trabajo permite situar la investigación en humanos en un contexto amplio de investigación biológica experimental, identificar mecanismos plausibles y delimitar nuevas hipótesis. Se trata, por tanto, de un mapa crítico de la evidencia disponible y no de una extrapolación directa de resultados animales a humanos.

Las lágrimas revelan otra dimensión de la respuesta molecular a la música

Otro de los resultados destacados procede del estudio del proteoma de las lágrimas. Mediante espectrometría de masas, el equipo analizó miles de proteínas en muestras recogidas antes y después de un estímulo musical estandarizado, incorporando cohortes independientes de participantes expuestos a música y grupos de control no expuestos. El análisis identificó 14 proteínas con cambios reproducibles tras la estimulación musical que permanecieron significativos después de corregir por comparaciones múltiples. Las proteínas y redes identificadas convergen en procesos relacionados con la defensa del organismo y la inmunidad innata, la inflamación, y señalización extracelular.

La clave del hallazgo es su reproducibilidad. La firma molecular no solo diferenció las muestras tomadas antes y después de la estimulación musical: el efecto apareció de forma concordante en dos cohortes de donantes correspondientes a dos años diferentes y no se observó el mismo patrón en los dos grupos de control sin exposición musical. “La reproducibilidad es uno de los grandes retos de la investigación biomédica. Encontrar una respuesta molecular concordante en cohortes independientes, recogidas en años diferentes, y que además no aparece en los controles, nos indica que no estamos ante una observación aislada, sino ante una señal biológica que merece ser estudiada en profundidad”, destaca Salas.

El trabajo muestra además el potencial de las lágrimas como fuente mínimamente invasiva para investigar la biología asociada a experiencias sonoras y emocionales, y abre una nueva vía experimental dentro de Sensogenoma.

De una idea pionera a una nueva frontera científica

Cinco años de resultados han transformado la pregunta inicial (si el genoma responde a la música) en un mapa mucho más amplio sobre la interacción entre música, cerebro, organismo y salud. La investigación aborda hoy distintos niveles biológicos de forma complementaria: expresión génica, proteínas, microbiota y señales fisiológicas, utilizando sangre, saliva y lágrimas. El objetivo es avanzar hacia una visión multi-ómica de la respuesta humana a la música.

A ello se suma una dimensión evolutiva: comprender por qué los seres humanos poseemos una capacidad tan singular para procesar la música y cuáles pueden ser sus raíces ancestrales. “Sensogenoma nació para responder una pregunta que parecía casi imposible de abordar. Cinco años después tenemos muchas más preguntas que al principio, pero también herramientas para empezar a responderlas. Ese es probablemente el mejor indicador de que el proyecto ha cumplido su función: abrir un campo de investigación”, resume Martinón-Torres.

Por su parte, la directora científica del IDIS María Luz Couce, quiso poner en valor el trabajo desarrollado por Sensogenoma. “Cinco años pueden parecer poco tiempo pero en investigación, innovación y medicina de precisión es mucho tiempo si detrás hay un equipo ágil, uinas ideas novedosas que buscan la mejora de la salud de la población Senso Cuando empezó me pareció muy interesante por la capacidad de innovación y la apuesta por la investigación básica inicial que ahora está dando el paso hacia la clína, está trasladándose del laboratorio a las personas y empezndo a mostrar estos primeros resultados. Es un ejemplo del trabajo que llevamos a cabo en el IDIS y que seguro que todavía va a darnos muchas sorpresas”,

Celebración del quinto aniversario

El próximo 25 de septiembre, a las 19:30 h, se celebrará en el Auditorio de Galicia el Concierto Sensogenoma26, coincidiendo con el quinto aniversario del proyecto. Será una nueva edición de un encuentro que resume su filosofía: convertir la música en un punto de encuentro entre ciencia, cultura, salud y sociedad.

Dirigido por Roberto Baltar, el concierto de esta edición contará además con la participación del reconocido musicólogo, escritor y periodista Martín Llade, presentador de Sinfonía de la Mañana (Radio Clásica) y Premio Ondas 2026.

Como en años anteriores, el auditorio se convertirá en un espacio experimental para la recogida de muestras de sangre, saliva y lágrimas. Doscientas personas del público participarán como donantes en Sensogenoma26, gracias a la colaboración con 12 asociaciones de pacientes y con los voluntarios que se inscriban a través de la web del proyecto. Las invitaciones gratuitas para asistir como público general podrán recogerse desde el 15 de septiembre a través de la web Compostela Cultura y en las taquillas de la Zona C Punto de Información Cultural (Preguntoiro, 1). En caso de existir todavía localidades disponibles el día del concierto, también se podrán retirar en el Auditorio de Galicia desde las 18.30 horas.

Sensogenoma celebrará su V aniversario junto a las instituciones colaboradoras del proyecto: Real Filharmonía de Galicia, Banda Municipal de Música de Santiago de Compostela, Concello de Santiago, Consorcio de Santiago y Auditorio de Galicia.

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