La prestigiosa revista JAMA Neurology publica un estudio coordinado desde el IDIS y el CHUS que redefine cuándo despertar a pacientes tras trombectomía por ictus

7 mayo 2026

El trabajo muestra que adelantar la extubación no mejora la recuperación funcional, lo que permite individualizar la decisión dentro de una ventana segura

Santiago de Compostela, 7 de mayo de 2026.- Un ensayo clínico publicado en la prestigiosa revista JAMA Neurology aporta nuevas evidencias sobre el manejo de pacientes con ictus isquémico tratados mediante trombectomía bajo anestesia general, una estrategia que en los últimos años se ha consolidado como preferente por su asociación con mejores tasas de reperfusión y mejores resultados clínicos.

Sin embargo, pese a estos avances, persistía una pregunta clave en la práctica clínica: cuál es el momento óptimo para despertar al paciente —lo que en términos médicos se conoce como extubación— tras el procedimiento.

El estudio, coordinado desde el Instituto de Investigación Sanitaria de Santiago (IDIS) y el Complejo Hospitalario Universitario de Santiago de Compostela (CHUS), comparó dos estrategias de extubación dentro de las primeras 12 horas tras la trombectomía: una precoz (antes de 6 horas) y otra ligeramente diferida (entre 6 y 12 horas).

Los resultados muestran que no existen diferencias significativas en la recuperación funcional entre ambas estrategias, lo que sugiere que la extubación puede realizarse con seguridad dentro de este intervalo temporal.

“No siempre es mejor hacerlo inmediatamente”

“En general, cuanto antes se pueda despertar al paciente, mejor. Pero no siempre es posible, ni tampoco recomendable hacerlo de forma inmediata tras el procedimiento”, explica el Dr. Manuel Taboada, investigador principal del estudio.

Muchos pacientes llegan al hospital con un ictus grave, con hemiplejia, bajo nivel de conciencia o episodios de vómitos, lo que aumenta el riesgo de broncoaspiración y complicaciones respiratorias en las horas posteriores. Además, el cerebro ha estado durante horas con una perfusión reducida. “Tras una trombectomía exitosa, el flujo sanguíneo se restablece, pero la recuperación neurológica no es inmediata ni igual en todos los pacientes”, añade.

Durante años, la idea predominante ha sido que una extubación muy precoz —incluso inmediata— podría mejorar la evolución del paciente. Sin embargo, los resultados de este estudio introducen un matiz importante.

“Muchos pensábamos que cuanto antes despertáramos al paciente, mejor sería su evolución. Pero ahora vemos que ‘depende’. No encontramos beneficios en adelantar la extubación unas horas si el paciente aún no está preparado”, señala el Dr. Taboada.

Una ventana segura y una decisión individualizada

El principal mensaje del estudio es que la extubación debe realizarse dentro de las primeras 12 horas tras la trombectomía, pero siempre adaptada a la situación clínica del paciente.

Para una extubación segura, los expertos destacan la importancia de que el paciente haya recuperado un nivel de conciencia adecuado, mantenga estabilidad hemodinámica, presente respiración espontánea eficaz y conserve los reflejos de protección de la vía aérea.

“Esto no significa que haya que retrasar la extubación”, subraya el investigador. “El objetivo sigue siendo realizarla lo antes posible, pero únicamente cuando el paciente esté en condiciones”.

Una extubación excesivamente precoz sin cumplir estos criterios puede tener consecuencias negativas. “Si se retira el respirador demasiado pronto en un paciente que aún no está preparado, puede empeorar su evolución e incluso obligar a reintubar, lo que aumenta el riesgo de complicaciones”, advierte el doctor.

Implicaciones para la práctica clínica

Estos hallazgos ayudan a cubrir un vacío relevante en el manejo del ictus tras trombectomía, proporcionando una referencia clara para anestesiólogos, intensivistas y neurólogos. “Más que una cuestión de tiempo exacto, la clave está en saber elegir el momento adecuado en cada paciente”, concluye el Dr. Taboada.

Un trabajo multidisciplinar desde el CHUS

La idea del estudio surgió en el Servicio de Anestesia del CHUS, en un contexto de creciente uso de la anestesia general en la trombectomía y ante la ausencia de recomendaciones claras sobre el manejo posterior de estos pacientes.

El trabajo ha sido posible gracias a la colaboración estrecha entre los servicios de Anestesia, Neurología y Neurorradiología, reflejando el enfoque multidisciplinar imprescindible en el tratamiento del ictus.

Todos los pacientes incluidos en el estudio ingresaron tras el procedimiento en la Unidad de Cuidados Intensivos de Anestesia, donde se llevó a cabo el seguimiento clínico y la implementación del protocolo de extubación.

El ensayo se desarrolló entre abril de 2023 y junio de 2025, lo que ha permitido analizar de forma rigurosa la evolución de los pacientes en un entorno clínico real.

Los investigadores destacan la participación de más de 50 médicos en el desarrollo del estudio, lo que ha permitido generar evidencia sólida en un entorno clínico real. Además, quieren reconocer el papel clave del equipo de enfermería, auxiliares y de todos los profesionales de la Unidad de Cuidados Intensivos de Anestesia, sin cuya implicación no habría sido posible llevar a cabo un estudio de estas características.

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